23 de Junio de 2008

Siempre recordaré esta fecha, la tendré marcada en mi calendario con una X, ha sido el peor día de mi corta vida. Lo malo es que esto se repite cada año.

Bueno, como todos ya sabéis, es la fiesta de San Juan, la noche más larga del año, doy fé. La gente para celebrarlo tira un montón de petardos, pero no solamente este día, sino toda la semana, y creo que después también, porque tienen que gastar todos los petardos.

Pues como muchos sabréis, a la mayoría de los perros nos asustan los petardos, supongo que será por el ruido, y yo no soy ninguna excepción.

Ya entre semana, me costaba mucho salir a la calle por la tarde, porque era escuchar un petardo y tirarme al suelo, sin que nadie me pudiera levantar. Sino lo que hacía era salir corriendo para atrás, y también buscar algún hueco en alguna puerta o algún sitio, y acurrucarme. Pero esto era solamente el principio.

Al caer la noche, nos fuimos a casa de la Estrella, pero en coche, para que no me enterara de los petardos. En principio me iban a dejar sola en casa, pero al final me llevaron con ellos, supongo que para que no me quedara sola, y poder estar ahí, por si me ocurría algo.

La cena fué tranquila, y estuvimos jugando la Estrella y yo. Pero cuando más o menos acabó la hora de cenar, empezó toda la ciudad a sonar fuerte, todo el mundo a tirar petardos. Me acurruqué en un sitio de la casa, en donde no pudiera escuchar los petardos, y allí me quedé toda la noche.

Ya cuando nos fuimos, empezó la pesadilla. Solamente escuchaba petardos y estaba muy asustada. El coche estaba a apenas 50 metros, pero fueron eternos, me tiraba al suelo, y no sabía hacia donde ir. Mi dueño me cogió en brazos, pero me puse nerviosa, y le arañé la cara. Al final pudimos entrar al coche, pero el corazón me iba muy rápido y estaba muy nerviosa.

Cruzamos la ciudad en coche muy rápido, con las ventanillas subidas, y la música del coche alta, para que no me enterara de nada, eso parecía la guerra. La dejamos atrás la ciudad y cogimos la carretera. Pero llegamos al destino, otro pueblo donde todo el mundo tiraba petardos. Ya los nervios eran imposibles de controlar, así que mi dueño finalmente me tuvo que dar una pastilla. Es una pastilla que le dieron en el veterinario, y es para tranquilizarte, aunque lo que hace es que te deja atontada unas cuantas horas. Supongo que mi dueño tardó en dármela para ver si podía pasar la noche sin ella, pero finalmente tuvo que dármela.

Ya después de eso, apenas me acuerdo de algo. Sé que llegamos a una torre, y allí me encontré a mis vecinos, y un grupo de gente. Yo andaba como si estuviera borracha, de lado y tambaleándome, y había ratos que me caía. Me fuí a un rincón de la casa, y me heché a dormir, ya no me enteraba de nada.

Se acabó la pesadilla, ya a las 6 horas dejó de tener más o menos efecto la pastilla, pero ya era la hora de dormir, así que me volví a acurrucar en un sitio de la casa, y a dormir hasta el día siguiente. Por fin se acabó la pesadilla, solamente espero que el próximo año no lo pase tan mal.

Publicado en on 25 Junio 2008 at 9:17 Deja un comentario
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