Esta mañana me he llevado una sorpresa, mis dueños no han ido a trabajar, así que espero que pasemos todo el día juntos.
No hemos tenido que madrugar, y nos hemos levantado tarde. Ya despiertos, parecía como otro día cualquiera, se han metido cada uno en su lavabo, y a ducharse y arreglarse. Ya después hemos desayunado los tres juntos. Me parece que nunca lo hemos hecho.Hemos salido a la calle, y otra sorpresa, nos vamos con Berta, la madre de mi dueño. Lo primero que he hecho es saludarla y darle besitos, y ya después del saludo, camino hacia la montaña. Lo que si que espero es que no sea como la última vez, que acabé muy cansada.
De momento el camino es el mismo de siempre, así que como ya me lo conocía, iba yo la primera. Después de un rato ha tocado la primera parada para beber agua, más o menos en el mismo sitio de siempre, soy de costumbres.
Hemos seguido andando, pero en un cruce, ya no hemos tirado por donde siempre, hoy vamos a otro sitio. Seguimos andando, hasta que hemos llegado a lo alto de una montaña que hay una cruz. Ahí me he hechado en la sombra, y me han dado de beber, pero esta vez, como había un par de perros más, pues también han bebido conmigo.
Después de descansar un rato, hemos hecho la bajada de la montaña, y hemos acabado en un castillo en ruinas, donde también me he hechado un rato a la sombra a descansar. Es que con tanta calor que hace, tengo que descansar más. Luego ya ha venido la bajada, pero se nos ha hecho más larga, porque cada 10 minutos me hechaba a descansar.
Finalmente hemos abandonado la montaña, y nos hemos despedido de Berta, ella para su casa, y nosotros para la nuestra. Nada más llegar a casa, al sofá a descansar, que parece que hemos andado menos, esta vez han sido 3 horas, pero estoy cansada.
Paso la tarde de perros en el sofá, y mañana será otro día más.
