Que sorpresa me he llevado este mediodía. Yo estaba durmiendo mi siesta en el balcón, tomando el sol, y he abierto un momento los ojos, y he visto a mi dueño asomado. Me he levantado rápido y me he ido a saludarlo.
Es raro, porque entre semana no vienen hasta la tarde, pero ahora los viernes mi dueño sale de trabajar al mediodía, y comerá en casa conmigo.Después de saludarnos, se ha puesto a comer en la mesa de la cocina, y yo al lado haciendo compañía. Luego nos hemos ido al sofá, y a dormir los dos la siesta. Después de un par de horas, nos hemos levantado, me ha puesto el collar, y hemos salido a la calle.
No es un paseo normal, llevamos un buen rato andando, y nos hemos alejado de casa. Cuando me doy cuenta, miro al frente y veo la puerta del veterinario. ¡No!, ¿qué me van a hacer?, trato de escaparme pero ya no hay tiempo. Nos sentamos enfrente un ratito, en un banco sentados, para que me tranquilize un poco.
Ya entramos, y me quedo un poco triste, porque no sé qué es lo que me pasa, porqué me traen aquí. Ya no toca la veterinaria, y lo primero es pesarme, 18′5 kg, y claro, la veterinaria me dice que estoy un poquito gorda, que mi peso son ideal son 15kg. Pues ahora a dieta, comer solamente pienso, y dejar de comer arroz con hígado, que es lo que normalmente me ponen, aparte del pienso. Ejercicio ya hago, porque cada día salgo en total una hora más o menos de paseo, y el fin de semana, son más horas por la montaña, y corriendo.
También me han puesto una vacuna, no sé de qué, pero supongo que será necesaria. Me ha mirado también a ver si tenía otra vez otitis, pero ya no tengo. Ya acabamos la visita, tampoco ha ido tan mal. Cuando salimos del veterinario llueve un poquito, pero nada serio, volvemos tranquilamente a casa.
Durante el camino, han habido varios perros que me han querido montar, pero nada, eso no se toca, así que se han quedado con las ganas.
